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Se
inauguró la plaza el 1 de julio de 1900 con una novillada de
Miura en la que participaron los diestros Rafael González
"Machaquito" y Rafael Molina "Lagartijo Chico". Fue
también un novillo de la misma ganadería el que 18 de agosto de
1907 propinó una mortal cornada al novillero
Faustino Posada causándole la muerte; siendo hasta hoy
(22/08/07) la única
cogida mortal que se ha producido en esta plaza ya
centenaria.
Domingo de mucha expectación para ver al joven novillero que
apuntaba alto. Mucha gente de Sevilla vino a verle,
Guadalquivir
abajo, en aquel inefable barco de ruedas en cuya cubierta se
servía a los pasajeros deliciosos refrescos de panales.
Agujeto
era el nombre del novillo de la ganadería de Miura
Se había mostrado manso de solemnidad y tras ser
banderilleado
se refugió en las tablas. Posada intentó sacarlo varias
veces de allí sin resultado positivo, hasta que el toro se
arrancó de
improviso y le dio una tremenda cornada en el cuello. El
diestro, con toda serenidad, pidió un capote a uno de sus
subalternos y se tapó la herida con el engaño.
Por sus propios pies, Posada se dirigió a la enfermería de
la plaza, donde fue operado por el doctor José López
Ballesteros,
quién le colocó una cánula para que pudiera respirar ya que
la cornada le había destrozado la tráquea y la laringe.
El joven torero no perdió el conocimiento y al darse cuenta
de la gravedad de la cornada pidió papel y lápiz y ordenó
llamar
al ganadero Eduardo Miura. Al poco rato apareció el hijo del
ganadero, Antonio Miura, pero Posada pidió que viniera su
padre.
A las doce de la noche llegó el ganadero a la enfermería de
la plaza y el torero pidió de nuevo papel y lápiz para
escribir que
su familia quedaba desamparada y rogaba a Miura que se
ocupara de ella. La escena resultó conmovedora,
impresionando
a cuantos la presenciaron. El ganadero, emocionado, dio toda
clase de seguridades al diestro.
Numerosos toreros estuvieron con Posada en su larga agonía.
El ganadero Anastasio Martín y el torero Emilio Torres, que
pasan temporada en Sanlúcar, no dejaron de consolarlo. Desde
Sevilla llegaron
El Algabeño y Serranito.
De madrugada el joven novillero Faustino Posada falleció en
la enfermería de la plaza. |