Es esta, la Calle Bretones, de las pocas que conservan en Sanlúcar su original y único nombre además de la placa que la denomina desde que por primera vez se rotularon las calles en la ciudad.

La historia de esta calle, bulliciosa en las mañanas y tranquila y sosegada por las tardes, se remonta al siglo XIII en el que empiezan a llegar a Sanlúcar comerciante de la vieja Bretaña atraídos por las dos vendejas (ferias) que se celebraban cada año en la ciudad. Ya en el siglo XV, en 1478 el duque Enrique III, concedió facultad para que se pudiese realizar el poblamiento de la zona denominada "La Ribera", a los pies mismo del mar. La Calle de los Bretones se convierte así en la primera del Arrabal de la Ribera, dando así origen al barrio bajo de Sanlúcar.

Estos bretones, comerciantes y transportistas dependían civil y criminalmente del cónsul bretón y gozaban además de privilegios de un pingüe estipendio proveniente  de los propietarios de inmuebles que diesen a su calle, pues debían pagar 5 reales por cada una de las puertas que diesen a la misma. Igualmente quienes transitaban por ella tenían que pagar el correspondiente peaje.

Curiosa también la prohibición del año 1632 de que las mujeres no transitasen por esta calle ni efectuasen sus compras "para evitar toda clase de excesos".

Hoy en día y ya en la lejanía del tiempo esta calle que aún permanece empedrada nos cuenta con su nombre y su historia los comienzos de lo que hoy conocemos como el Sanlúcar del barrio bajo.


 

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