Si hay en Sanlúcar una calle que desprenda alcurnia, nobleza y veteranía, es sin duda la Calle de los Caballeros. Por lo noble de sus edificaciones y por la alcurnia de sus habitantes fue durante mucho tiempo la más importante del barrio alto. Fueron sus nobles moradores los que corriendo sus caballos por ella para mantenerlos entrenados o matar el tiempo los que le dieron este su actual nombre.

Sus construcciones, casas señoriales descritas magistralmente por Ana María Gómez "las casonas de esta calle siguen la tipología propia de la casa-patio del barroco sevillano. Divididas en dos plantas, "las dos casas", que a veces presentan ático final destacan por su equilibrada composición de huecos en fachada, tratándose siempre con mayor riqueza decorativa la puerta principal. El balcón central elemento principalísimo, se cubre en muchas ocasiones con el tradicional guardapolvo de origen hispano árabe. Estas casas barrioalteñas son piezas sobrias, sin recargamientos ornamentales a excepción de las molduras, casi siempre quebradas, que distinguen los accesos y la adición de herrajes, barandillas y tornapuntas. Cerradas al exterior a través del rico portón, mantienen la tradición musulmana de vivir dentro del patio central".

En el siglo XV era conocida como Calle de la Acemillería (del árabe az-zámla), pues era lugar por donde se encontraban las caballerizas ducales.

Ya en el siglo XVI comenzó a ser denominada
Calle Ancha de la Corredera o simplemente Calle de la Corredera.

Como tantas otras calles, los momentos históricos o la importancia de sus vecinos, hicieron a través de los siglos que su nombre cambiara muchas veces. Así en los años 1638 y 1639 ostentó los nombres de Calle del Presidente y Calle del Contador Mayor. Otros nombres con los que ha sido rotulada son Calle de Don Juan de Liébana (un tramo), Calle de Don Miguel Páez (el otro tramo).

Ya en el siglo XIX coincidiendo con otro de los momentos de esplendor de la ciudad, los duques de Montpensier deciden instalarse en sus etapas estivales en Sanlúcar para lo que mandan construir un palacio en esta calle (actual ayuntamiento) y de nuevo es rotulada con el nombre de Calle de la Infanta Doña María Luisa Fernanda aunque el pueblo lo dejó en Calle de la Infanta.

Desde la segunda mitad del siglo XIX el nombre que luciría la calle sería e de
Calle de Francisco de Paula Rodríguez, político de la época y propicio como otros muchos a cambiarse de chaqueta. En 1984 el ayuntamiento decidió quitarle este nombre para que recuperase su nombre de siempre. Calle de los Caballeros.
 

 

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