Conocida con este nombre, calle de Almonte, desde principios del siglo XVI. Como era tradicional en esa época, el nombre lo recibió de sus vecinos más ilustres, los Almontes, familia célebre y de posibles. La calle corría en paralelo con la muralla de la villa, junto a la torre de Plateros.

En 1656 se cambió el nombre por el de calle de Don Diego de Aldama pero pronto la calle volvió a recuperar el nombre tradicional de calle de Almonte.

Cuando la villa dejó de tener el apremio defensivo de antaño, y su escasez de terreno hizo imprescindible la apertura hacia la zona marítima, se empezaron a abrir por todo el perímetro de las murallas huecos, puertas y postigos que acortaban el camino hacia los campos o para dirigirse a la zona costera. Razón por lo que al final de esta calle, se abrió un postigo, camino de la playa, que culminaría siendo la Cuesta de los Almontes.

Sometida a los azares de cada momento histórico fue rotulada con diferentes nombres: Cuesta de la madre Ignacia, por el hospital del mismo nombre que, hasta 1855, existió a los pies mismos de la cuesta; calle de Doña Amalia de Orleans, por una de las hijas de los infantes duques de Montpensier (1858); y Cuesta de Riego (1785-1823) por el militar y político español que proclamó la constitución en 1812. 

Con posterioridad, recobraría el nombre de siempre, el de Cuesta o Escalerilla de los Almonte con el que se le sigue conociendo.   

 

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